Apr 2, 2008

Donde lxs rebeldes son subversivxs con todo.

Estas dos entradas nacieron después de que leí un artículo de la revista Rebelión que pretendía decriptar las claves escondidas de los disturbios violentos en Tibet.

No había comentado hasta ahora esos eventos, porque buscaba entenderlos mejor.
Pero este artículo logró hacer que me indignara en serio, así que me decidí por hablar al respeto.

El artículo busca revelar la falsedad de la versión oficial manejada por los medios de comunicación occidentales, y para ese fin demuestra la existencia de conexiones de toda índole entre la CIA y los poderes occidentales por un lado, y varios actores de la insurgencia tibetana por el otro. Pero ese artículo opaca y deforma muchas cuestiones importantes en el conflicto tibetano.

Para evitar malas interpretaciones, me parece extremadamente importante exponer todos los hechos, y por lo tanto la exploración que hizo ese artículo de los nexos entre la CIA, los intereses occidentales y algunos sectores de la revuelta tibetana me pareció esencial para un debate informado del tema.
De la misma manera, me pareció indispensable que se les diera voz a quienes fueron agredidxs

durante las protestas, a través de los testimonions de lxs afectadxs y de lxs turistas testigxs,
precisamente porque sufrieron en carne propia una injusticia intolerable, independientemente de
cuál es nuestra posición de fondo sobre el conflicto.

Pero, pero... Me parece que el artículo comete unos errores muy graves. Más allá de la
manipulación que llevó a las revueltas tal y como sucedieron, existen razones muy reales para
que el pueblo tibetano quiera exigir un cambio drástico, llámese independencia o no. El pueblo
tibetano ha sufrido un genocidio por parte de las autoridades chinas. De eso no hizo ninguna
mención el artículo, y esa omisión hace imposible dar una visión fiel de los acontecimientos y del
contexto en el que se enmarcan.
Las campañas de colonización orquestradas por el gobierno chino para llenar la "provincia" con
otras etnias son un hecho, y como en otros lados, como en todos lados, eso es "limpieza étnica".
Ha habido, en los hechos, un culturicidio, un etnocidio severo y sin piedad.

Aunque muchxs de quienes iniciaron las revueltas hayan sido agentes, o sólo entrenadxs por la
CIA, hay otrxs tibetanxs que luchan por la independencia, autonomía real (o como se le quiera
llamar) de su país.

El artículo en los hechos redujo la problemática de Tibet a la intervención de la CIA, negando la
existencia de personas como Gendun Choephel, que aún criticando la teocracia de los diferentes
Dalaï Lamas, reclamaban la autodeterminación y la dignidad para el pueblo tibetano.

Por otra parte, me pareció extremadamente problématico que el artículo repitiera hasta el
cansancio la noción de que "no eran manifestantes, eran criminalxs." Acaso se ha olvivado
ya cuántas veces se ha invocado precisamente ese pretexto para justificar la represión en contra
de activistas sociales? El 28 de mayo del 2004, en Guadalajara, con ese mismo pretexto, las
autoridades detuvieron y torturaron a más de 120 individuos, amparadas por la destrucción de
varios negocios y destrozos en la calle.

En cuanto a "las bandas de jóvenes revoltosos", acaso no recuerda el autor los motines en
Francia en el 2005? Sí, eran revoltosos, sí, cometieron destrozos, sí, hubo injusticias de su parte,
pero eso no debe ser pretexto para así nada más cerrarnos al análisis. Porque un análisis más
profundo, más justo, tiene que reconocer que el estallido nace de la profunda exclusión en la que
vivían, viven lxs jóvenes francesxs de los suburbios pobres e inmigrantes, tiene que condenar la
cerrazón total de las autoridades para dialogar e intentar resolver sus problemas de fondo. Por
supuesto que así actuaron las autoridades; ese ostracismo, esa ghettoización no son más que el
resultado poco presentable pero inherente al capitalismo salvaje.

En una revista claramente de izquierda, no les parece preocupante poder leer
"¿No reclamarían una intervención policial enérgica y duras sanciones?".
No. No todo el mundo lo haría. Algunxs sabemos demasiado bien que en manos de un gobierno
antidemocrático, como lo es el gobierno chino sin lugar a dudas y como lo son la mayoría de los
gobiernos de la Tierra, las duras sanciones no son más que masivas violaciones a los derechos
humanos y una mordaza en contra de las demandas legítimas de los pueblos.

Una vez más, el hecho de que haya habido intervención turbia en estos acontecimientos en Tibet
no significa que debamos dar el asunto por cerrado y negar la voz de quienes sinceramente luchan
por la dignidad, la justicia y la libertad para lxs Tibetanxs. Y lxs hay, como en todos lados donde el
ser humano sufre y respira.

Me pareció muy desatinado el tratamiento que le dió el artículo a las demandas de parte de lxs
manifestantes de que también el Xinjiang y la Mongolia interior se separen de China. Decir que
pretenden "desmembrar China" es falso y sobretodo amarillista. En ningun momento están
hablando de hacer desaparecer el estado chino como tal, ni de reducirlo a la nada quitándole la
mayoría de su extensión territorial. Se trata de dos "provincias" que han tenido de manera
notable tratamiento especial de parte de las autoridades chinas. En el caso del Xinjiang, están
documentadas masivas violaciones a los derechos humanos e injusticias gravísimas en contra de
los Uïghures del lugar. Entre lxs varixs presxs políticxs y los ensayos nucleares en la zona sin el
consentimiento de la población, no existirán razones genuinas para la existencia de un
movimiento a favor de la autodeterminación de lxs Uïghures promovido por ellxs mismxs? Y si
lxs Tibetanxs se hacen solidarixs, eso lxs hace criminales?

Cómo no sorprenderse frente a lo hipócrito de esa posición en izquierditas que escriben en
Rebelión, revista en donde se aplauden esfuerzos como el Foro Social Mundial o la Zezta
Internacional que buscan enlazar resistencias y luchas de todo el mundo, reconociendo sus
causas comunes?

Y en cuanto a la utilización de medios violentos, que no quede duda. Para mí, claro que la
agresión deliberada, el sadismo y el asesinato en contra de ciudadanxs pacíficxs, tal como lo que
sucedió en Lhassa es reprobable e intolerable. Pero el artículo usó un tono de miedo, me atrevería
a decirlo, burgués, como desaprobando todos los ataques al orden y todas las destrucciones de
propiedad privada. Acaso condena el autor al valiente pueblo de Oaxaca, que durante meses
resistió crímenes de estado, y promovió una democracia participativa en las barricadas, las
comunidades indígenas, las asambleas de mújeres y de maestrxs? Acaso no recuerda el autor que
la Comuna de Oaxaca sobrevivió gracias a barricadas hechas de trailers secuestrados, que se
distinguió por sus graffitis intempestivos y llenos de creatividad, que la acusaron de causar la
muerte del turismo y de la propiedad privada?

En su afán por desenmascarar los intereses sucios de EEUU, Francia, Alemania y demás aliados,
en su necesidad de desmarcarse de lxs occidentales manipuladxs por la versión oficial de los
medios de comunicación, Michel Collon presentó otra versión igualmente deficiente, y
extrañamente guiada por la misma aversión hacia los daños a la propiedad privada, lxs radicales
y los "separatismos" que ponen en peligro la seguridad nacional de los estados.

La situación en Tibet requiere que relativicemos si muchos países apoyaron o no las medidas
chinas, y lo que Sarkozy declaró o no. Ellxs en el poder juegan segun unas líneas bien marcadas,
que poco contemplan las nociones de justicia y de verdad. En éste caso, las cuestiones subyacentes
son tales que el asunto cobra una importancia vital desde un punto de vista geopolítico, económico,
financiero, y de "seguridad interna" para los estados. Es de esperarse que suscite guerras opuestas
de contrainfromación.

Pero ni el pueblo tibetano, ni los demás pueblos oprimidos del mundo se pueden dar el lujo de
perder de vista que la autodeterminación de los pueblos es un derecho, y que la injusticia, venga
de donde venga, es nuestro peor enemigo para dejar de ser esclavxs.

No comments: